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El Cuchinero

Recetas de bar en casa

Esqueixada de bacalao: por qué la tuya acaba en un charco (y la tradicional no)

Por Dani Collada 7 de septiembre de 2026 Vídeo de 2:26

Si tu esqueixada de bacalao termina siempre con un charco de agua y aceite en el fondo del plato, no es culpa del tomate ni de un mal desalado. Es culpa del cuchillo.

Y hay un segundo fallo que casi nadie ve: el orden en que entra el aliño. El aceite no puede ir primero. Nunca.

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¿Por qué la esqueixada de bacalao suelta agua?

¿Por qué la esqueixada de bacalao suelta agua?: fotograma del vídeo de El Cuchinero
Fotograma del vídeo, minuto 1:37.

Porque el bacalao cortado con cuchillo no absorbe nada. La hoja lisa deja una superficie sellada y geométrica por la que el jugo del tomate resbala hasta el fondo del plato, donde se separa del aceite. El líquido no está mal medido: está mal alojado.

Y luego está el orden. Si el aceite entra antes que el tomate, la fibra queda impermeabilizada y ya no bebe nada. El charco no aparece al final: se decide en los dos primeros minutos.

Esto te ha pasado. Y seguramente le echaste la culpa al tomate.

El agua del fondo no sobra: es agua que el bacalao no ha podido absorber.

El cuchillo convierte el bacalao en un tobogán

El cuchillo convierte el bacalao en un tobogán: fotograma del vídeo de El Cuchinero
Fotograma del vídeo, minuto 1:52.

Cuando corto un lomo de bacalao crudo con cuchillo, la hoja aplasta y sella la pared de la proteína al pasar. El corte queda precioso, recto, de foto. Y completamente liso.

Ese lomo ya no tiene por dónde agarrar el aliño. Es un tobogán impermeabilizado: le echas el tomate encima y el jugo se desliza sin engancharse en ningún sitio.

No falla en el aliño. Falla antes, en la tabla de cortar.

Esqueixar es desgarrar, y ahí está el plato entero

Esqueixar es desgarrar, y ahí está el plato entero: fotograma del vídeo de El Cuchinero
Fotograma del vídeo, minuto 2:00.

El verbo catalán esqueixar significa desgarrar. El plato se llama así por lo que le haces al pescado, no por cómo lo presentas. No es rusticidad de campo: es la instrucción técnica metida en el nombre.

Cuando rompo el lomo pellizcando con los dedos y tirando de la fibra, fracturo el músculo en el sentido en que quiere romperse. Aparecen miles de microbordes irregulares que multiplican la superficie de contacto. El tobogán se ha convertido en una esponja tridimensional que está deseando beber.

Es el mismo principio que en la escalivada, que también se rasga con los dedos. Pero la esqueixada tiene además un problema propio, y es el que viene ahora.

El aceite el último: el orden es innegociable

El aceite el último: el orden es innegociable: fotograma del vídeo de El Cuchinero
Fotograma del vídeo, minuto 2:08.

Tienes la esponja abierta: bacalao desmigado a mano, tomate rallado o picado, cebolla, aceitunas negras. Si ahora echas el aceite de oliva, lo arruinas.

El aceite es grasa. Si envuelve la fibra primero, la sella otra vez y la esponja se cierra. El bacalao ya no absorberá el sabor del tomate, por mucho que lo dejes reposar.

Así que primero el jugo del tomate: que la proteína seca se hidrate con ese agua ácida. Y solo cuando ha bebido, entra el aceite.

No es el ingrediente. Es el orden.

Primero el jugo del tomate. El aceite, siempre el último.

Por qué al final no queda líquido en el fondo

Por qué al final no queda líquido en el fondo: fotograma del vídeo de El Cuchinero
Fotograma del vídeo, minuto 2:16.

Al entrar el último, el aceite se encuentra con los jugos del tomate ya retenidos en los bordes rotos del bacalao. La fricción de remover junta grasa y agua ácida en el mismo sitio y monta una emulsión en frío instantánea, del mismo modo que una emulsión necesita que las dos fases se encuentren en las mismas condiciones.

Ese brillo que aparece al remover es la señal. El aliño deja de resbalar y se queda abrazando la fibra.

No hay agua en el fondo. No hay charco. Todo lo que echaste está donde tiene que estar: dentro del pescado.

Por eso las abuelas no sacaban el cuchillo

Por eso las abuelas no sacaban el cuchillo: fotograma del vídeo de El Cuchinero
Fotograma del vídeo, minuto 2:24.

No sabían de proteínas ni de emulsiones. Sabían leer la textura del plato y notaban perfectamente cuándo el bacalao quedaba mojado y cuándo quedaba seco con un charco al lado.

Esto lo hacías mal sin saberlo, y no eres el único: el cuchillo parece lo profesional y es justo lo que rompe el plato.

La próxima vez, olvida la tabla. Usa las manos.

Receta de esqueixada de bacalao

Raciones4
Preparación20 min
Cocción0 min

Ingredientes

  • 400 g de lomo de bacalao salado, ya desalado
  • 3 tomates maduros, rallados o picados muy finos
  • 1 cebolla tierna
  • Un puñado de aceitunas negras
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Sal, solo si el bacalao lo pide

Elaboración

  1. Seca y desgarra el bacalao con las manosEscurre bien el bacalao desalado y sécalo con papel. Rompe los lomos pellizcando con los dedos y tirando de la fibra, sin cuchillo: al fracturar el músculo aparecen los microbordes irregulares que absorben el aliño. Un corte limpio sella la proteína y el jugo resbala.
  2. Prepara el resto en fríoRalla o pica los tomates y reserva su jugo, que es lo que va a hidratar el bacalao. Corta la cebolla tierna en juliana fina y ten las aceitunas negras a mano. Todo frío.
  3. Echa primero el tomate y su jugoMezcla el bacalao desgarrado con el tomate y deja que la fibra beba el agua ácida entre 15 y 20 minutos en la nevera. Aquí es donde el pescado se hidrata; si te saltas este reposo, el aliño no entra.
  4. Añade cebolla y aceitunasIncorpora la cebolla y las aceitunas negras cuando el bacalao ya ha absorbido el jugo, para que aporten crujiente y punto salado sin soltar más líquido antes de tiempo.
  5. Aliña con el aceite al finalRiega con el aceite de oliva y remueve. Al entrar el último se encuentra con los jugos retenidos en los bordes rotos y monta una emulsión en frío: verás aparecer el brillo y notarás que el aliño deja de resbalar. Prueba y sala solo si hace falta.

Si al servir queda líquido en el fondo del bol, es que el bacalao estaba cortado y no desgarrado. La solución no es escurrirlo: es empezar otra vez con las manos.

Preguntas frecuentes

¿Se puede hacer esqueixada de bacalao con bacalao fresco?

El plato se hace con bacalao salado y desalado, que llega a la mesa crudo pero curado por la sal. Con bacalao fresco tendrías pescado crudo sin curar: cambia la textura y el sabor, y la fibra no se desgarra igual porque no ha perdido agua.

¿Cuánto tiempo hay que desalar el bacalao para la esqueixada?

Los lomos gruesos piden entre 36 y 48 horas en la nevera, cubiertos de agua fría y cambiándola cada 8 horas aproximadamente. Las migas y los trozos finos, bastante menos. La prueba real es probar una fibra: tiene que saber sabroso, no salado.

¿Por qué se llama esqueixada?

Porque <em>esqueixar</em> es desgarrar en catalán. El nombre describe lo que le haces al bacalao: romperlo a mano tirando de la fibra en lugar de cortarlo con cuchillo.

¿Se puede desmigar el bacalao con dos tenedores?

Sirve mejor que el cuchillo porque también rompe la fibra en vez de sellarla, pero controlas peor el desgarro y sueles hacer las tiras demasiado finas. Con los dedos notas por dónde cede el músculo, y ese es justo el punto que interesa.

¿Cuánto tiene que reposar la esqueixada antes de servirla?

Con el bacalao ya hidratado en el jugo del tomate, unos 15 o 20 minutos en frío bastan para que se asiente. Ese reposo se hace antes de añadir el aceite, no después: si el aceite entra primero, el reposo no sirve de nada.

¿Se le echa vinagre a la esqueixada de bacalao?

La acidez principal la da el tomate. Si el tomate está poco maduro y aporta poco jugo ácido, unas gotas de vinagre ayudan, pero se añaden con el tomate y nunca con el aceite.

¿Te ha salido?

Marca del uno al cinco. Me sirve para saber qué recetas explican de verdad dónde falla el plato y cuáles hay que rehacer.

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